sábado, 29 de agosto de 2009

Desnudo

Alguno quizá espera la crónica de mi viaje caribeño de este último mes, tiempo en el que el blog ha quedado abandonado por la sencilla razón de que en Cuba o en Haití las conexiones son un milagro de la naturaleza digital. ¡Vanas esperanzas! Con decirles que regresé sin maleta y que una semana después ya no hay esperanza de recuperarla, es decirlo todo. Con qué ánimo va a ponerse uno a hablar de las calles empedradas de La Habana Vieja si ha perdido todo su armario y, vade retro, algunos libros que iban facturados. Piensen ustedes lo que es perderlo todo, que para mí es ropa y libros. ¿Qué más se puede extraviar en la vida, sin que nos invada la desnudez más completa y humillante?

De acuerdo, este es el fin trágico de la historia, pero antes hubo mucha trama y mucho personaje secundario, que quizá algún día desentierro de mi ahora imposibilitada memoria. También ha habido destellos fascinantes, horas de cruda realidad, escenas que me estaban esperando desde tiempos inmemoriales para que las inmortalizara, como esta


pero dejemos que el tiempo haga su efecto, con la ayuda de la paroxetina, y recuperemos un cierto estado de sosiego y lucidez. La vida sin serotonina es un valle glacial.
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Por si la melancolía no fuese suficiente, me entero de la reciente muerte de Isidor Cònsul, editor, filólogo, escritor, caminante y amigo. Nos cruzamos en el tranvía barcelonés el año pasado, con las memorias de Jordi Pujol en su cartera y que me mostró satisfecho, aún sin distribuir. Nos vimos más tarde en la consulta médica de nuestro pueblo: lo mío era banal, lo suyo ya le dejaba marca visible. Compré en febrero su Tractat de geografía y me lo llevé a Nicaragua, pensando quizás que la noticia fúnebre me asaltaría en los siguientes meses y que era bueno tener la obra a mano. Así ha sido. Isidor no volverá a coger el tranvía rumbo a Proa, pero yo acaricio ahora la portada de su libro autobiográfico. También para eso sirven los libros, para estar cerca de los que ya se nos van.

4 comentarios:

José Montalvá dijo...

tal vez, la mejor manera de acabar un viaje; sin equipaje, desnudo...

Kaia dijo...

Jacobodeza, acabo de descubrir su blog a raíz de su polémica del 2006 con García Viñó. Dedicaré toda una vida a seguir leyéndole.

JacoboDeza dijo...

José: literariamente, es una maravilla esta desnudez. Honestamente, es una soberbia putada.

Kaia: te recomiendo que le dediques sólo media vida al blog, hay otra media ahí fuera esperando con un un montón de cosas interesantes. Pero gracias por tu interés.

Kaia dijo...

De lo mejor de la vida es tener el tiempo suficiente para tomar un café mientras leemos. Aunque sea pegados a un portátil para seguir un blog que fascina.
Saludos