viernes, 12 de marzo de 2010

Adiós al siglo XX


Ante la muerte de uno de los grandes, sólo sirve el regreso a sus páginas y hay que huir del lamento. Delibes ya había dejado la escritura voluntariamente hace años, así que su cuerpo y su mente ya eran sólo para sus hijos, para sus amigos: a ellos les corresponde la tristeza y el desamparo. Al resto sólo nos puede inundar la felicidad de contar con una biblioteca rotunda y unas novelas de castellana sinceridad.

Era el último vivo: sin Cela y sin Torrente Ballester (otros incluirían a Umbral, y no lo discutiré) la novela del siglo XX ya forma parte de la historia. Delibes dejó de escribir porque él, de alguna forma, se sabía protagonista de un pasado que ya no estaba en las librerías, que ya no contaba para los cánones actuales. El siglo XXI es de Marías y de Bolaño, y hay todavía autores como Muñoz Molina que hacen de puente gramatical entre la lengua de los maestros y la renovada prosa que viene y vendrá.

Como todos, yo leí a Delibes en el Instituto, siempre lectura obligada del bachillerato de esos años. Incluso la aproximación al autor pertenece a ese rango de un pasado ya extraviado, aunque luego recuerdo que leí Diario de un jubilado y de eso no hace tanto. Cuando la lectura proviene del aula de clases es imposible sustraerse a la consideración de clásico: leíamos a Quevedo, a Góngora, a Lorca, a Galdós, y leíamos a Delibes. Nuestras lecturas de placer y ocio iban por otros rumbos, buscando la vanguardia postmoderna y la sorpresa a cada página, huyendo del realismo rancio. Hasta que crecimos y nos cansamos de tanto Kronen y tanta contracultura fatua, volviendo al redil de la buena literatura, de este o de otro siglo.

Hoy la prensa de internet recupera cosas enormes: entrevistas al escritor sereno y en su etapa final, fotografías deslumbrantes, fragmentos de vídeos y audio, de textos de sus obras. Los obituarios de la era digital ya no son un artículo de compromiso escrito antes del último suspiro, sino un despliegue de enlaces por los que fluye todavía la sangre. Los blogs se sumarán al festín, y en esto creo que hemos dado un paso para la derrota definitiva de la muerte.

No hubo Nobel para Delibes porque lo ganó Cela: ya lo he dicho otras veces y no hay que darle más vueltas. El próximo galardón a un autor español será para Marías, y faltan pocos años: así se completará el ciclo y las dos generaciones tendrán su reconocimiento merecido. Hace días me preguntaba quién leía hoy a Cela, y me pregunto quién lee a Delibes. A juzgar por las fotos del adiós, un buen puñado de españoles, o de vallisoletanos. Pero tampoco sé quién lee a Góngora, así que nunca hay que hacer preguntas de las que jamás obtenemos respuesta: sólo planteárselas a uno mismo y obrar en consecuencia.

5 comentarios:

Peri Lope dijo...

Pues sí, claro, final del siglo XX. Es una buena reflexión. No lo había pensado. Y no deja de ser curioso que su vida haya ahondado más en el siglo XXI que la de Bolaño. Pero la literatura es otra cosa, ¿no?

JacoboDeza dijo...

Sí, más que de un tiempo cronológico yo hablo de un tiempo literario, e incluso moral. Bolaño es el XXI, independientemente de su muerte, y Delibes podría haber llegado a los 100 y siempre representará el XX. Hay etapas y hay protagonistas, y hay una que esta mañana se cerró de cuerpo presente.

Cristina dijo...

Tienes mucha razón. Hay lecturas que no puedo separar del olor a tinta de los libros del nuevo curso, de la sensación ansiosa al entresacar el de literatura y leer todos los recuadros con el fondo de otro color, y eso es del pasado siglo.

Con tu permiso, llevaré tu semblanza a ese Bosque en el que apenas hay nada más que hojas caídas.

Besico.

JacoboDeza dijo...

Agradezco el gesto, y lamento que los árboles no reverdezcan: yo también me quedé paseando sólo por mi senda y ya frecuento poco los bosques por los que antaño dejaba mis huellas.

Un abrazo.

lennonmacartney dijo...

Mas bien al contrario, veo la muerte de Delibes como fecha aún más simbólica de su desaparición literaria. Era todavía el trasunto de una Castilla mítica y rural, de al que él se había convertido en superviviente Pero su literatura no trascendía las imágenes que evocaba. Tambiés así se explica el éxito en el cine de sus historias. Ninguna de sus novelas es Tiempo de Silencio, ni La Colmena, ni Escuela de Mandarines, ni Volverás a Región, ni Señas de Identidad...Algunas , por cierto, también leidas durante el instituto. Pero sí, Delibes es escritor modesto y artesano con el que identificamos nuestras vidas humildes y provincianas