miércoles, 17 de octubre de 2007

Literatura y economía


No deja de ser curioso, por mucho que el fenómeno se repita año tras año, que las fechas de entrega del premio Nobel y del premio Planeta coincidan en la misma semana. El ejercicio comparativo es aplastante: frente al ascetismo sueco (ese señor plantado frente a un micrófono de pie totalmente huérfano, leyendo La Frase por antonomasia sin parpadear, con el mismo tono con que se anuncia la salida del próximo tren) uno se topa con la fanfarria españolísima, sustantivo bien hallado por la redacción de El País un día antes del veredicto.

El comentario de este año pareciera que no puede ser otro, tal es la perversión de Lara y del jurado: elPlanetavuelvealaliteraturadespuesdePomboyMillás. Perdonen que lo escriba de corrido, pero es que uno se acuesta un 15 de octubre con el apellido del ganador en la cabeza y sabe que la prensa del 16 debe recoger, por la fuerza, esta sentencia como un avemaría fugaz. El Planeta regresa a sus orígenes, se abandona al escritor mediático y se premia de nuevo la buena literatura. No importa que yo no crea nada de esto, la idea se levanta por encima de las mesas de la cena y del humo de los puros habanos y se hace titular. Acaso la pincelada Izaguirre sea precisamente el efecto colateral y necesario del pretendido giro de cintura, lo que hace menos sangriento (económicamente hablando) el cambio.

Precisamente, me entretenía yo leyendo los comentarios que los lectores de El País dejaban en la web, cuando las quinielas incorporaban los apellidos ganadores. Cuando Izaguirre era todavía un posible premio, compitiendo a la misma altura con Millás. Decían los buenistas: ¡cómo se atreven a criticar un libro que todavía no han leído! ¡cuándo aprenderán ustedes que se puede ser animal televisivo y al mismo tiempo buen escritor! Es lo que decían mis profesores de literatura medieval: vayan a la obra y olvídense del autor, pero claro, entonces lo decían frente a un fragmento del Tirant lo Blanch. Los foreros se empeñaban en discusiones literarias cuando aquí (y desde hace una década la evidencia nos empapa) sólo estamos ante un premio empresarial que, como todo lo que huele a billete de banco, debe seguir las reglas determinadas por el mercado.

La novedad es que, desde el pasado año, el mercado dijo que la literatura cotizaba de nuevo más alto que la farándula. Imagino que esta tendencia viene marcada por ciclos, y es posible que en los próximos dos o tres años todavía haya ganadores con un buen currículum en filosofía y letras. Sin duda, el Planeta (y gracias también a la milimétrica espantá de Marsé, que ayudó al requiebro) se encontraba en un callejón sin salida, con tipos y tipas de interés cada vez mas bajo y necesitado de un golpe de timón por parte del empresario Lara. Millás se ha prestado este año al juego y no le reprocharé nada: no porque esté en su derecho (que sí) sino por su clarividencia al aprovechar la situación económica actual: dentro de tres años sus acciones planetarias volverán a estar por los suelos y el negocio se habrá ido a pique.

Por lo demás, no puedo saber por ahora si El mundo será lo peor que haya escrito Millás a lo largo de su trayectoria, como les sucedió a sus predecesores y a sus respectivas bibliografías: Matilda Turpin todavía llora, un año después, por todos los metros de platino iridiado que quedaron atrás.

6 comentarios:

Ana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anacrusa dijo...

Alfred Nobel nació el 21 de octubre, supongo que por eso todos sus premios se hacen públicos en octubre. El Planeta se da siempre y se dará, si el vástago no modifica la costumbre, que no creo, el 15 de este mes, que es la festividad de Santa Teresa, porque la mujer de Lara y madre del mastodonte, se llamaba Teresa y parece que Lara adoraba a su mujer.

No creo yo que tenga nada que ver ser una estrella de televisión con escribir bien y hasta muy bien, ni siquiera ser como Boris para poder hacerlo, aunque cueste creerlo, pero hay quien ha escrito esto (yo no tengo ni idea de si es cierto o no, pero quien lo escribe me merece absoluto crédito):

"Incitatus abraza desde aquí fraternal, emocionada y consternadamente a su admirado Millás, autor de cientos de artículos magistrales y de novelas inolvidables como No mires debajo de la cama o La soledad era esto. Inci envía su más intensa solidaridad al gran Juanjo, a quien Lara ha hecho la putada más espantosa que puede hacerse a un buen escritor: nombrar finalista del mismo premio a un analfabeto funcional. Los lectores de esta página ya saben desde hace tiempo que el tal Boris Izaguirre, clown televisivo de notorio éxito entre el marujeo celtibérico, no ha escrito en toda su vida una sola línea… solo. Será por falta de tiempo, eso será; o también puede que tenga la culpa su flagrante y manifiesta ignorancia de la ortografía y de la sintaxis de la lengua castellana, pero a ese individuo le “ayudan” a escribir, desde siempre, otras personas. Lo mismo sus artículos que sus libros. Atestiguan esto, y desde hace años, quienes publican en diversos medios artículos y libros que otras personas escriben para que ese sinvergüenza los firme y los venda como propios. Naturalmente, Inci tiene los nombres y todas las pruebas y testimonios necesarios.

Ánimo, gran Millás. Lo que te han hecho es absolutamente humillante pero saldrás de esta. Ya sabes tú. El “Planeta” era esto."

JacoboDeza dijo...

Este Incitatus debe tener más razón que un santo (además de nombres, pruebas y testimonios), pero yo tampoco perdería mucho tiempo para sacar a la luz toda esta metralla: cuando el rumor es tan intenso yo prefiero quedarme con él y no con su comprobación, ni que sea como un último derecho de lector consciente: el de aquel que sabe que el libro está en el escaparate y pasa de largo sin mirarlo ni siquiera de reojo.

Ya lo dijo Sampedro: octubre, octubre... ¡Y lo que nos queda por ver!

Settembrini dijo...

A mí lo que me intriga y me saca un poco de mis casillas es que nadie comente (no aquí, en este blog, sino en general, por esos medios del demonio) el hecho de que el acto de entrega del Planeta esté presidido por el señor Ministro de Cultura y el president de la Generalitat, que aparecen en todas las fotos. Y otros años ha ido el Principe, e incluso el Rey.

Desde tiempos de Zunzunegui se sabe que el Premio apesta, eso no debería ser una novedad, aparte de que los descerebrados de los periodistas se presten a difundir esa sandez de que el Premio "vuelve a la literatura". Lo escandaloso es que nadie denuncie el apoyo político e institucional tan desmedido que recibe un premio de carácter puramente comercial. Ese es el problema...

Settembrini dijo...

Ah, y la humillación absoluta ha sido la sufrida por Fernando Savater, cuyo nombre se filtró en las horas previas a la entrega, para quedar como el gran perdedor.


(Pd.- Un saludo, Anacrusa. Cuánto tiempo...)

JacoboDeza dijo...

Bien visto. También el Nadal acogía en el Ritz (lo digo en pasado porque ahora mismo no sé si eso ya cambió) a buena parte del establishment catalán, aunque ahora Planeta y Destino son todo uno en lo comercial. De todos modos, ahora pienso que eso se repite ya demasiado en otros ámbitos: El Periódico de catalunya premia año tras año al catalán más destacado para vender unos cuantos diarios más, y el presi entrega el mármol.

Savater el gran perdedor, sí, pero ya fue finalista y parece que le va el juego y el masoquismo: sólo hace falta que cambie de editorial y tiene premio seguro.